Todo es
y ha
sido siempre en vano.
El
mundo se repliega en la belleza de lo sagrado
como la aparición invisible de lo visible
en la escritura de un dios:
en la escritura de un dios:
la erosión
inapelable del fuego
en el
contorno de la llama,
la opacidad de nuestros ojos
frente a una emanación de transparencia.
la opacidad de nuestros ojos
frente a una emanación de transparencia.
Todo
es --
interrupción del sentido agrietado,
borrarse, caligrafía muda.
borrarse, caligrafía muda.
Tal
vez sólo en la negatividad de la piedra
ardiente
-allí
donde ya no quede nada,
en la
potencia pura de tu vuelo descendente-
encuentre
un signo traducible
aquello
que es sin ser nunca
nombre,
sustrato último del ser en su ausencia,
el anverso
ciego
de la luz.