Cuando todo termine,
cuando la espera no se ahogue
muda
en un desierto de abandono,
muda
en un desierto de abandono,
la nieve cubrirá la ultima de las flores:
como aves sin nombre que se encuentran
en la cima de los árboles prohibidos,
dejaremos atrás nuestros cuerpos
y entregaremos este vuelo sordo
sin miedo
a la música de la gran caída.
Sin saberlo, despojados ya de toda envoltura,
libres por fin en el dolor
de nuestra huida,
de nuestra huida,
nos veremos uno a otro sobre la luz desnuda:
ojos que se cierran en el ojo
(ya lo sabes, todo comenzará de nuevo)
de la destrucción.