Tierra de fuego
1.
El manto de la niebla
envuelve al nogal: la hoja
de la mañana se deja
caer bajo su sombra trasparente,
crisálida que la eleva
en la pluma del gorrión.
El árbol renace en la
raíz alada, ascenso
inocente hacia el fulgor
del sol.
Cuánto habrá de extrañar
el ave
la cifra de su encierro
en la hoja, el camino enterrado
de la corteza y su
dédalo
vegetal.
No hay cera que resista
el peso agrio de tu albor.
2.
Arden los bosques
invisibles en medio del desierto.
La llama abre la habitación
oscura del centro.
Su canto ilumina el
abismo de todo lo que es
sin luz: todo,
una letanía en los pasos
desolados del peregrino,
un gesto nómada entre la
arena que lo abrasa,
una extensión de fuego
sobre esta tierra huérfana, enigma
blanco de la nieve.