(Pensando en Neruda)
Para que tú me oigas
mis palabras se entregan al vacío.
Mis palabras se adelgazan a veces,
rompen con cuidado las fibras de sus ramas.
Desnudas, desterradas,
rasgan una a una las fronteras que has trazado,
dejan atrás la sustancia de los nombres
y arden,
hojas muertas entre la savia
hojas muertas entre la savia
seca.
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