Cuántas horas de ceniza, cuántos
vuelos perdidos, cuántos himnos vanos
en la noche, cuántos cantos de
agua inerte
habrán de florecer en este jardín de sombras,
como espigas que esperan entre
nosotros,
entre tu libertad de fiera
ansiosa
(el miedo también te alcanza,
apenas puedes soportar su abrazo
cobarde)
(el miedo también te alcanza,
apenas puedes soportar su abrazo
cobarde)
y nuestro encierro dorado.
¿Por qué insistes, por qué
incluso en la derrota?
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