Podría caminar hasta la última puerta, seguirte
hasta el corazón de la piedra y su silencio sin nombre,
quizás celebrar una a una tus huellas
en el barro de nuestras miserias. Podría
simplemente,
simplemente,
pero es muy tarde: el latido del desastre
está grabado en las líneas
de mis manos
(éstas, las tuyas).
está grabado en las líneas
de mis manos
(éstas, las tuyas).
Como flor cerrada al abrigo de la nieve
prefiero esperar el momento intocable
del nuevo nacimiento, el eclipse
casi inaudible
de la llama que se apaga. Prefiero tu espera
indiferente, prefiero
indiferente, prefiero
tu-.
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