viernes, 16 de marzo de 2012

Huérfanos en compañía

I
Hemos venido desde puertos lejanos,
prometidos.
Una tierra olvidada que la luz no toca.
El viento remueve la noche de las horas
y la arena encubre con su brillo
un vientre de ceniza.

Hemos regresado a este campo expuesto.
Frente a frente
nuestras manos esperan el tacto imposible.
Somos testigos del clamor secreto,
la imagen que se anuncia
en la desnuda transparencia.

(Una palabra de polvo,
velada,
en el umbral de tu lengua, mi lengua
herida.)

Juntos, huérfanos en compañía,
atendemos al llamado de los cuerpos
desvanecidos. Nos abraza el rostro de la huida.

La oscuridad estalla en el fondo de las estrellas.

II
Todo ha terminado.
La lluvia cubre el espacio con la humedad
del vértigo.
Hemos llegado desde orillas que se escapan.

Del lado opuesto de las ruinas
resuena el lamento de los vencidos.
Posamos los pies sobra la esclusa,

cruzamos la llama del dolor.
Naufragamos. Ahora no queda nadie,

nada.

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