martes, 20 de marzo de 2012

Survie

I
Mis manos duermen sobre la cerradura de piedra.
Detrás de esta puerta, otro velo.
Detrás siempre otro encierro, la máscara que tejes
con la llave opaca
que cruza las habitaciones secretas.

Las intimidades se abren, se abrazan, se rasgan.
Las flores se cierran.
Mi plegaria cae, punza
la abertura, graba una cicatriz. Tu nombre

sordo 
retumba en la habitación: 
el eco repite la forma de otro eco
y no termina.

El eco, un náufrago aliado 
al cuerpo de las olas.

II
Caligrafía de la borradura:
en todo descenso hay un ascenso,
en toda muerte una resurrección.

Cada vez única la espina,
el fuego que espera bajo el sépalo intocable.
Cada vez única, también, la corriente subterránea.
Cada vez única la flor de humo,
el cristal de tu sobrevivencia.

III
Callo. Cierro la puerta.  
El ojo de la cerradura nos observa. Estoy adentro:
en el corazón del hiato, estoy contigo

afuera.

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